( se levantó con un aire fatigado y un humor de perros. Eran las 8 de la mañana y asimismo su primer día haciendo tercer año de instituto. Tenía trece años, los cumplió el veintidos de Junio. Ese doce de Septiembre, todo terminaba. El día de ayer fue su último día de alegría y libertad. HOY COMENZABAN LAS CLASES..

El día de hoy era el día, el día de iniciar la prisión. Cojo y me visto con una camisa ajustada negra y con un espléndido escote que alegraria el día a muchos chicos. Jajajajaj, en resumen, pavos… Asimismo me he puesto unos texanos ajustadísimos y mis hermosas VANS grises. Me peino mi largo y cuidado pelo castaño claro con el cepillo y progresivo con el maquillaje. Un tanto de polvos matificadores. Mmmmm… Si, si perfecto. Delineado interno en negro, para mis bellos ojos color miel. Bella… Rímel para uñas largas pestañitas. ¡Cautivadora! Y que no falte ese brillo tono cereza en los labios, para unos labios besables y gruesos. No deseo colorete, no me agradan, me veo muy “repelente” con ellos.

Era la hora, cojo mi mochila y veo que Eva está abajo. Jajajajja, tan puntual como siempre y en todo momento.

Vamos para el instituto.

Ciertamente…

Todos y cada uno de los pequeños se quedan mirando a donde las chicas no les agrada, mas siempre y en todo momento levantan la cabeza para poder ver lo increible que estoy otro día más de los muchos que lo he estado.

Eva me mira con ojos coléricos, si, tiene envidia, lo veo.

Ya esta el pesado de Gabriel acá, otra vez recloqueandome y haciéndome la pelota. Yo le respondo con una de mis perfectas sonrisas que dejan ver mis blancos y bien puestos dientes, y un “Adiós Gabriel” que deseaba decir tras sus encomios cara mí. Entramos en la nueva sala de cuarto. Todos se me quedan mirando, que sorpresa.

Para mi estupefacción, entra un señor, le hecho unos veintinueve-treinta, pelo dorado, ojos verdes, perfecta sonrisa, músculos que se ven hasta bajo el traje, esas piernas… Dios, que señor, madre mia. Todas y cada una de las pequeñas comienzan a quedarse atontadas con él. Serio, se presenta. De hecho, lleva por nombre Adolfo y tiene treinta años. Si no fallo. Joder, es muy, muy guapo, muy muy guapo, y está, uff. Me pongo roja. Ya se ha girado Manuel a mirarme y me ha bloqueado la vista cara el maestro Adolfo. Le pregunto afablemente si se puede virar y agachar un tanto. JAJAJAJA, es tan estúpido atontado afirma que si con la cabeza. Se vira si bien tarda unos segundos, ya antes me debía echar una última mirada de arriba abajo.

PASAN LOS DÍAS…

El maestro pasa de mí, no me hace caso omiso, y cada vez me enciendo más y me agrada más. ¡Coño! No puedo más. ¿Por qué razón a mis compañeras les hace caso y que estoy como una imbécil levantando la mano solo para escuchar su voz y intervenir con alguna estupidez escolar, no me atiende? Que injusticia, , que soy pero guapa que todas y cada una, que todos y cada uno de los pequeños me desean, que soy la envidia de toda estudiante y mujer, ¿Por que no se fija en mi? Ya está, no puedo más. Al salir de clase me voy a quedar para charlar un tanto con él: dólares americanos . Es guapisimo…

*RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIING*

Suena el timbre, eso quiere decir que han acabado las clases por el día de hoy, las pequeñas rodean a Adolfo se despiden cariños y se marchan… Todos se marchan y solo quedo y . Yo adrede, está claro. El va recogiendo, y al ver que estoy sentada en mi pupitre sin pretensión de moverme de ahí. Me mira y me afirma ¿No te marchas?, Tuve una idea, lo iba a calentar, estoy segura. Cojo y recojo las cosas, y presta a salir de clase se me cae el lapicero, a propósito claro. Ese día llevaba unos shorts cortos y una camisa blanca. Estaba verdaderamente sensual, y bueno .Me incliné, y ay si le debí encender que en el momento en que me levanté, le miré con una sonrisa zorrilla y le afirmé “Adiós maestro” con una voz sensual y dulce, que me despidió inquieto y colorado. Sabía lo que iba a pasar tras irme. Salí del sala, y el cerró la puerta immediatamente, y empezó a masturbarse de una forma de los más brutal, bestial, animal… No sé como decirlo. No se la ví, estaba de espaldas, mas ya lo tenia ganado. Me fui corriendo muy caliente.

AL DIA SIGUIENTE*

Me levanté presta a cautivarle el día de hoy, hice lo que cada día cara y me vestí con una camisa Hollister de manga larga ajustada y escotada, de color rosa, en el sostén me puse push-up, que destacaban mis exuberantes y bonitos pechos unos pitillos negros de Abercrombie & Fitch y unas Superga negras. Cogí mi mochila de piel, y me fui al instituto con Eva.

Tenia clase con él a última hora. Había examen. Y de pronto. PUF, me vino una increible idea. En la hora de Matemáticas, que era la matéria que el daba, haría campana. Mas no os atemoricéis vais a ver para qué exactamente…

Terminaron las clases, todos se fueron y cuando ya no había absolutamente nadie, entre sensualmente y le dije: “Maestro, he llegado tarde, necesito hacer el examen ahora” El me miró de arriba abajo, le aprecié incomodo y inquieto me afirmó que me sentase en el pupitre, De este modo lo hice. Con el examen no tenia ningún inconveniente. Soy una genial estudiante, y podia sacar un diez hasta con los ojos cerrados. Lo acabé rapidísimo. A lo largo del examen pude observar que me miraba mucho, mucho…Muchisimo.

Le afirmé que si me iba ya, el me afirmó que no.

Y me cogió y me estampó realmente fuerte contra la pared. Me afirmó muy exaltado: “¿No ves lo que me haces perra? Eres bella, y estás para comerte ya. No sabes como me tienes, me debes explotaré, me pones de una forma que absolutamente nadie me sabe poner. El tenia treinta… Yo trece. Seguía: “Me pones caliente, y sé que yo a ti te gusto, me lo has hecho saber a lo largo de este pequeño periodo de tiempo”. Sabía lo que me iba a hacer, no queria…. Bueno o bien si, ¿Queria que esto pasase? Si, ¿No?. “Veo como todos y cada uno de los pequeños te miran siempre y en toda circunstancia y te tiran indirectas, jamás lo hice por temor a esto, eres la única que me hace sentir inquieto al verte, me traes llenito, lleno…” No paró a meditar, me comenzó a besar vehementemente, uno de treinta una de trece, un maestro y una alumnda. Me metió la lengua hasta el fondo. ¡Como se lía, joder! Cuando paró estaba colorado, no sabía lo que afirmaba solo cogi su oído y le afirmé “Fóllame lo pero duro que puedas, fóllame durísimo y fuerte, hazme sentir una mujer por vez primera, hazme sentir una perra”,

El sonrió, y me comenzó a meter la mano bajo la camiseta, y comenzó a tocar mis grandess pechos besándome muy brutalmente, me afirmaba que tenía unos pechos enormes, que era una pequeña hermosa y que estaba pero buena que los bombones, me comenzó a tocar todo el cuerpo, llegó a mi pantalón. Bajó la cremallera, y me los bajó hasta las rodillas. Vio mis tanguitas, El estaba con su miembro erecto y me puso cara atrás, mi cara contra la pizarra, me vio las nalgas, y comenzó a gruñir como un orate, Como me ponia, me estaba prácticamente corriendo… Comenzó a darme palmadas en las nalgas y me afirmó que tenia un trasero para comermelo ahora. Me comenzó a besar desde el cuello, siguien por la espalda, acabando por mi culete hermoso, me comenzó a toquetear las nalgas y me las comenzó a morder. Gemía, como gemía… le afirmé “comeme enterita”, gemía como una perra, y me afirmó “te lameré todo amor”. Cogió mis nalgas y las apartó, y comenzó a gemir, vio mi ano cerrado, y comenzó a meter la lengua allá, la saliba se adentraba en mi ano, y el lamía toda esa zona, y comenzó a meterme los dedos en el ano a lo largo de un rato, genía muchisimo, y el asimismo, estabamos excitadisimos, y esa sala era el único testigo de la enorme tarde porno que ahí avizoraba, se pudo de rodillas, por el hecho de que me sacaba tres cabezas, y comenzó a penetrarme su enorme polla por mi ano. Primero lento, le decia: “¡Duele!” El me afirmaba gimiendo “Apacible bebé, esto es solo el principio” Llevó media hora penetrandome por mi anolento, y cuando ya no me cara dolor, empezó a darme durísimo, gemía mucho y me iba tocando mi clitoris, mientra el me sujetaba de mis senos y iba penetrandome, al unísono que me besaba. Despuésme puso encima de una mesa tumbada boca arriba, estaba muy excitado y su pene muy hinchado totalmente erecto, me miró a los ojos, y le afirmé “Follame, hazme porno en vivo” y el abrió mis piernas, tenia mi sexo depilado, el me sujetó las piernas de manera fuerte, queria que me lo comiese, el comenzó a lamerme el clitoris y cerré mis piernas a fin de que el no pudiese salir.

“Comemelo, hazme correrme y llegar al clímax” decía yo gimiendo con mi sexo muy hinchado, el comenzó a larmerme el clítoris y se fue adentrando cara mi vagina, metió la lengua en mi vagina y comenzó a dar vueltas con ella, de mi vagina salio el flujo que se comió todo, entonces me cogió, me sentó en el suelo y el delanté mio, con su polla delante de mi boca, no le dio tiempo a decirme que la mame, cuando desnuda le entrelacé mis piernas con las suyas, y se la empezé a comer riquísimo, le echaba gapos, a fin de que se lubricara bien, y empezé a absorber sus huevos varias veces, el gemia rico, y volvi a pasar mi lengua por su pene, mirandole con ojos feroces, el solo me miraba y gemía, y proseguía subcionandole el pene, hasta el momento en que rebosante leche salió, Ardía aquel liquido, el gemía mucho. Y Se incrustó contra la pared y se sentó y con su pene erecto y también inchado me afirmó entre gemidos “Ven sientate”

Me senté encima de él, una pupila de trece años, haciendo de todo con su maestro de treinta.

Me comenzó a penetrar por la vagina, muy rápido lloraba, pues dolia, así un buen rato, sacó su pene ensangrentado y me metió los dedos mientras que encima de el se la subcionaba. De esta forma me cogió nuevamente mi ano y me volvió a penetrar y dandome palmadas en mis nalgas, diciendome eres una perra, una perra mala, y solo gemía, y el solo gemía, y me volvió a penetrar en la vagina, durísimo, se corrió en mi, llegamos al clímax, Fue, fue, fue una tarde de locos, la curiosidad es que nunca volvió a pasar, el día siguiente, desapareció de la escuela…

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