Estando sin duda, ante una de las situaciones más bonitas, deseables y deseadas de tu vida, luchas contra la tentación de cerrar los ojos para poder gozarlo al límite.
Tenerme sobre ti, tras haber gozado de una increíble sesión de sexo, y tener por fin tus manos libres para poder acariciar mi sedosa cabevisita y mi pequeña y suave espalda.
El relax nos alcanza, las respiraciones se hacen cada vez más lentas y acompasadas mientras que tu verga va perdiendo por fin su potencia, y se escurre lentamente de mi interior.
“”Mi vida, yo habría aprovechado tenerme así atado, para hacerme un face sitting y alguna locurita más.
Ahora te va a ser más difícil regresar a encadenarme, jejeje”” “”Pues tenía pensadas más cosas.

Pero me deje llevar, bueno en alguna otra ocasión jeje.
Me ha agradado, pero me hicieron falta tus manos recorriéndome, eso te pasa por cabrón”” te saco la lengua, reímos y rodamos en cama.
Apenas es la tarde pero la sesión ha sido intensa y nuestros cuerpos piden descanso.
Una siesta no le vendrá mal a nadie.

Cerramos los ojitos idealmente acoplados entre mimos para descansar un rato.
Cuando me despierto estoy muy pegadita a ti, pero me escurro con cuidado, preparo un par de batidos de chocolate y los llevo a nuestra habitación, me siento cerca de ti y con mimos y caricias te saco del sueño.
“”Me han escrito los caballeros, nos invitan el próximo finde a ir a pasarlo en la playa ¿vamos?””

Te despiertas somnoliento y un tanto hambriento.
Entre el juego, las esposas y la siesta.
se nos olvidó comer.

Menos mal que el desayuno fue sustancial.
“”¿La playa? Podemos ir cuando desees, está a tiro piedra, pero ¿Quién ha escrito? ¿A pasar en finde? ¿A ti te apetece? No es mala idea, sinceramente.
” Me quedo pensativa unos segundos, y tu mente vuelve a estar atrapada por el sopor y la soñolencia, pero tomas las riendas y vas a la cocina a beber un gran trago de agua fría.
“”Me escribió Rubén a fin de que vayamos, aprovechando el sábado para pasarlo juntos con los demás”” me coloco tu camisa para acercarme a la cocina y antes de que te des cuenta ya empiezo a preparar una pasta, te quedas un tanto sorprendido pero me sonríes cuando entro en la labor “”No me mires así que asimismo se hacer ciertas cosas”” nuevamente reímos y me das un dulce beso.

“”Me parece perfecto, ¿qué vas a prepararme?”” Acompañas tus palabras con suaves caricias por mi cuerpo, que tienen la finalidad de gozar de mi cuerpo.
y ponerme un tanto nerviosa.
Con cada caricia compruebas que me vas desconcentrando poco a poco, y debes avisarme antes de que se me olvide poner sal en el agua.
Con cara a medio camino entre el enojo y el divertimiento, te echo de la cocina con suaves empujones.
“”Puedo ayudarte con el segundo plato mi niña ¡¡Solomillo!!”” Y me das una nalgada suave, pero sonora, antes de salir corriendo.

Me descolocas un tanto, pero eso no impide que trate de lucirme con el plato, apelo a la receta de mi tío para una pasta a los cuatro quesos, que ya en otras ocasiones la he intentado para dártela a probar, como pienso que ya me sale idealmente te la presento.
Te escucho ir y venir por la casa y me rio eres un caso serio, no puedo evitarlo mi mente se llena de pensamientos y casi se quema la salsa, ¡pero casi! al final logro rescatarla, monto la pasta, busco unas rebanadas de pan y al final todo listo.

Te llamo y no puedo evitarlo debo desviar mis pensamientos me agrada cuando estas un tanto desaliñado solo con un short y el cabello alborotado.
Cuando te sientas me dedico a acomodarte el cabello y en el instante en que me doy vuelta me das otra suave nalgada “”tú no tienes remedio”” suelto acompañado de una risa “”Nop, no lo tengo.
La lujuria maneja mis hilos bwa ha ha haaa”” Pones esa voz de malvado que tanta gracia me hace mientras que te acercas a mí, y me das un suave beso en el cuello.
“”sinceramente es que tiene una pinta exquisita… ¿atacamos?”” El sabor es formidable, y a lo largo de la comida hablamos de los planes para el resto de la jornada y del fin de semana.
F1, WWE, “”Esta semana estrenan una peli, pero creo que es mejor ir entre semana a fin de que sea más barat.

¿Qué te parece si te llevo al bosque encantado?”” “”Me parece una buena idea y de paso me felivisitas esta vez no queme nada de la comida, ni la cocina.
¡Eh pero te portas bien lujurioso!”” Disfrutamos de la comida, entonces me ayudas con lavar los platos.
De vez en cuando abandonas tu labor para besarme o acariciar mi cuerpo.

Al terminar se me ocurre una idea, me siento sobre la encimera y te acercas a mí, con suavidad abres mis piernas colocándote en medio y besándome dulcemente, nos miramos y el beso continua un tanto más intenso, mis piernas alrededor de tus caderas la sujetan a fin de que no te alejes y mis brazos alrededor de tu cuello.
Tus manos en mis caderas bajan buscando sujetar mi culito, y antes de que me dé cuenta me llevas en voladas al sofá, sigo sobre ti, besándonos más y yo comienzo a alterarme un tanto, se nota en lo sonrojado de mis mejillas “”bosque encantado”” logro atinar a decir “”¿vamos mañana? ya hoy es un tanto tarde m-mejor.
“” interrumpes mis palabras con otro beso que me descoloca aún más.

Continuamos la sesión de besos, demasiado entretenidos para renunciar a ellos y a lo largo de unos segundos olvidas la contestación “”como desees, hoy podemos ir al mercado medieval del bajo deba.
Te va a agradar.
“” Tras pronunciar esas palabras, continuamos con los besos, mientras que tus manos desaparecen bajo mi camisa, acariciando mi ombligo y ascendiendo con suavidad y la otra, juega traviesa con mis firmes y apretadas nalgas.
Tus besos me descolocan y mi exvisitación va en un aumento total, la manera en como tus manos me recorren hacen crecer mis deseos de ti “”está bien.
entonces.
“” vuelvo a perder el hilo de mis palabras.
Tus manos aprietan mis nalgas, te cuelas por mi camisa “”mejor.
mejor vamos.
“” afirmo sin muchas deseos.
“”¡¡Perfecto, vamos!!”” afirmas poniéndote en pie de la misma, y dejándome sentadita en el sofá y con carita apenada.

No puedes evitar empezar a reír por mi expresión y regresar enseguida a mis brazos, que esta vez se toman su venganza.
Un tanto de enojo se refleja en mi mirada y cuando regresas a mí, evito tu abrazo y no correspondo a tu beso “”tienes razón vamos”” sé que mis palabras te descolocan y no son de tu completo agrado.
Cuando hago ademán de alejarme del sofá me tomas por detrás de la cintura y me llevas en voladas a él, te colocas sobre mí buscando mis labios y entonces de unos intentos te correspondo “”sabes que me molesta que me dejes a medio camino”” te afirmó en un tono de reproche algo infantil.

Sabías que reaccionaría así, pero te encanta.
Somos como un par de teens con nuestras vendetas, pero eso nos agrada a ambos.
Tus labios no tardan en fundirse con los míos y enroscarnos en un furioso abrazo que se prolonga a lo largo de minutos.
“”Te adoro princesa, pero, de veras, si no salimos enseguida, nos perderemos algún espectáculo.
¿Vamos en moto?”” Sonrío mientras que me afirmas esas palabras, y salgo corriendo a la habitación, vienes detrás de mí.
Nos detenemos nuevamente para un beso, sinceramente es que estamos muy enamorados y no lo podemos evitar.
Me cuelgo a tu cuello en un nuevo beso que nos roba los sentidos.

Buscamos entre la ropa que ponernos, yo opto por unos vaqueros y una camiseta de GoT junto con unas deportivas.
Te vistes rápido asimismo una vestimenta parecida a la mía pero tu camiseta es de Metallica, cogemos la chaqueta y nos dirigimos a la moto.
Te pido que esta vez me dejes conducir a mí.
“Sabes que no puedo princesa.
Aquí las multas son muy fuertes.

Pero de regreso, iremos a zaldibar y te dejare pilotar todo cuanto desees” Voy con cara enfurruñada, pero sin licencia, tu determinación es fuerte.
Montamos en la moto y nos dirigimos al mercado.
Tardamos poco en llegar gracias a la moto, y tras aparcar, el brillo retorna a mis ojos cuando veo a todo el planeta vestido como en la época medieval.
Soldados con sus armaduras, campesinos, comerciantes y por supuesto, magos y trovadores.
Miras el programa.
Una justa está a punto de empezar.

Sigo un tanto molesta por tu actuar, sabes lo que me encanta de hacer berrinches cuando no obtengo lo que deseo.
Nada que con unos cuantos besos no se me pase, pero me la tienes pendiente, sigo pensando en que si no me deseas terminar de enseñar aprenderé por mis propios medios “”voy a sacarme la licencia”” digo sacándote la lengua y adelantándome un tanto hacia el terreno donde se va a hacer el espectáculo.
“Por supuesto laztana.

Iremos a zaldibar después y te enseño a manejar”” Te saco la lengua de nuevo y me volteo, avanzando con ligereza.
Tus ojos se clavan en mis nalgas y su hipnótico bamboleo y piensas que no me salvo de una nalgada en cuanto me alcances.
Suenan las trompetas que indican que da comienzo la justa.
El trovador presenta a los contendientes mientras que llegamos a la zona de espectadores y te quedas sin mi nalgada al verme sentada.
Mi mirada picarona me afirma que lo hice adrede.
Lo recordaras.

Te sientas al lado de mí abrazándome con fuerza, reímos y dejo mi lado mi “”enfado”” nos besamos y gozamos del comienzo del combate.
Los caballos se ven sanos y fuertes, los hombres parecen sacados de la época medieval.
Te doy uno que otro dato histórico pero entonces nos dejamos llevar al calor del instante.
Ambos somos muy pasionales y le apostamos al mismo caballero y nos dejamos embargar por la emoción del instante

Terminado el combate, no puedes dejar de reír mientras que paras mis golpes como puedes.
“”te afirmé que era el castillo Urgull, ¿de qué manera pensaste que ganaría el Caballero Negro? Es una exhibición Laztana”” Logras pronunciar esas últimas palabras mientras que sales corriendo delante de mí.

No me agrada perder, y estoy un tanto alterada por no contarme la realidad, pero sabes de qué manera calmarte.
Corres hasta la gran panadería y le coges al tendero un pequeño pan rustico “”preñado”” con un exquisito chorizo para dármelo cuando, al final te alcanzo.
Por mi mirada sabes que no me aplacaras tan fácil esta vez.
Sabes lo fácil que puedo enfadarme y esta vez me la has liado por completo.

Me pasas el pan y te sigo caminando de largo, mientras que disfruto de cada bocado y tratas de seguirme el paso, no se te hace difícil y un par de pasos me vuelves alcanzar.
Tratas de consentirme más y entonces de un rato gran una parte de mi enfado ha pasado y entonces de terminar de comer te doy un besito y seguimos gozando “”esta no me la vuelves a liar, creo que te agrada eso de ser castigado”” digo en tono juguetón “”No, no es eso, solo que me agrada hacerte de raiar un tanto jeje.
Hacia tanto que no me llamabas liante que lo extrañaba”” mi sonrisa no te inspira nada bueno, y crees que tampoco logras disimular la tuya, que se transforma paulatinamente en lasciva al ver el movimiento de mi exquisito culito.

“”No tienes remedio liante”” te doy un empujoncito y te lanzo esa sonrisa que bien conoces, esa que esconde una venganza.
“”Me encanta llamarte liante, de hecho fue el primer apodo que te puse cuando nos conocimos”” Nos damos un profundo beso recordando aquellos primeros tiempos y como hemos ido superando todo juntos hasta poder estar juntos.

Seguimos tonteando por allí, pero ambos no podemos apartar de nuestro cara esa sonrisa maliciosa, en el instante en que me descuido me das esa nalgada que hace rato tenías pendiente.
Un poco fuerte, me quejo un rato pero lo supero rápido al ver varias miradas hacia nosotros y lo rápido que te enrojeces me saca una sonora carcajada, acompañas mi risa por otra tentativa de ataque pero es reemplazada por un nuevo beso donde nos perdemos un rato Tras el mágico y apasionado beso, seguimos gozando de la feria, visitando puestos ambulantes, expositores de cetrería, exsituaciones de espadas y armas antiguas hasta que llegamos al campo de batalla donde varios hombres lucharan con espada “”mira mi niña, ¿te hace otra apuesta? tienes de nuevo al caballero.

“” En esta ocasión, no logras terminar la frase al tener que salir huyendo de mi rapida mano que viajaba a gran velocidad hacia tu cabeza para darte un coscorrón.
Tras correr unos metros, te volteas para calmar mi ímpetu con un beso, pero cuando intentas sujetarte, mis manos no dejan de palmotear tu cuerpo hasta que al fin, se unen nuestros labios.
“”bihotza, ¿qué te parece si vemos una parte del espectáculo, y volvemos a casita?””

Por tu bien llamas a la paz y acepto la tregua.
Te colocas detrás de mí sujetándome de mis caderas mientras que gozamos del combate, me abrazas firmemente, tengo que admitir que es de mis sensaciones favoritas, pensándolo bien dejaré lo de la manejada para otro día y te lo hago saber.
Luego de un rato decidimos ir a casa, nos dirigimos a la moto, aprovechas que vamos abrazados para posar tu mano en mi culito.
Unos besos más y es la ocasión ideal para pedirte un nuevo peluche esta vez de un dragoncito Con resignación y sin poder negarme nada, colocamos a “”rufus”” en el baúl de la moto para llevarlo a casa.

El viaje de vuelta es tranquilo y con la noche pisándonos los talones.
Llegando a casa, sientes como el cansancio golpea tu cuerpo y piensas en darte una duchita caliente.
Con la telepatía característica que nos une, sabes que yo estoy pensando en lo mismo.
“”mi niña, ¿por qué no pones a rufus en cama, y me traes un vasito de agua bria, pooorfi?”” Me afirmas mientras que amagas o con sentarte en el sofá.
“”Ño, mejor tenlo no deseo que este solito mientras que se acostumbra a casa”” te digo como niña chiquita, sabes lo especial que soy con los peluches.
Te resignas a tomarlo y lo acaricias mientras que voy por tu agua, antes de que te des cuenta ya estoy sentada a tu lado jugando con rufus, pasas tu brazo sobre mi atrayéndome más, gozas del agua y yo de mi nuevo peluche.
“”Gracias laztana, ¿ducha?”” te preguntó mientas apoyo mi cabeza en tu abdomen mirándote fijamente y dedicándote una sonrisa

Te levantas lentamente, estirándote como un gato, y me tomas de la mano invitándome a seguirte.
Ya en el baño, me despojas la ropa en segundos, y antes de que me hayas quitado el calzado, ya estas ayudándome con el cierre de los pantalones.
Te encanta desvestirme.

Adoras bajar mis pantalones y sentir ese exquisito aroma que sale de mis muslos, y poder meter tu cabeza entre ellos.
Con mis pantalones fuera, ves que mis braguitas están húmedas.
Metes tu ñata en ellas, inspirando hondo, impregnándote de mí fragancia como si fuese una droga.
“”¡¡¡Cochino!!!”” te digo juguetona, dándote un suave coscorrón en la cabeza.
“”¡¡soy un escorpión!!”” “”Guarro”” reímos y te incorporas a besarme, un beso intenso y sentido.

Me das la vuelta levantando la camisa y besas mi espalda, tus manos bajando por mi cintura y besas mi cuello, me abrazas nuevamente y tus besos van descendiendo hasta mis braguitas.
La manera en como examinas mis braguitas el olor y el a sudor, y mis mejillas se colorean por completo.
Metes tu ñata completamente entre mis glúteos, aun protegidos por la telita de mis bragas.
El olor es embriagador, y la erección que te asalta, imparable.
Mordisqueas mis nalgas y bajas suavemente mis bragas.
Mi precioso culito aparece delante de ti, firme y durito.

Con mis braguitas por los tobillos, abres un tanto mis nalgas para meter de nuevo tu cara.
Esta vez no puedes remediarlo y sacas tu lengua para lamer mi agujerito.
La mezcla de sabores es muy buen.
Te encanta lamer mi culito recién salido de la ducha.
Adoras hacerlo lleno de lechita.
Pero lamerlo sudadito, es increíble, y para ser la primera vez piensas gozarlo.

Mi exvisitación crece a cada paso sentirte de esa manera tan morbosa, experimentando nuevas experiencias me llena de morbo y de inquietud.
Mi rajita se humedece de manera irremediable, suspiro al sentirte “”mmm laztana no tienes remedio”” me apoyo en la pared para no perder el equilibrio.
Tu boca, Tus labios y tu lengua se dan un festival con los sabores de mi culito.
Abres bien mis piernas, y cuando tu lengua se escapa, y roza la entrada de mi rajita, casi experimentas un orgasmo repentino.
Lentamente me volteas, cuidando tu ansia, hasta tenerla frente a ti.
Esta sudadita, y completamente empapada.

Ese olor se apodera de ti, y aprietas tu cara contra mi cuerpo, para meter tu lengua muy dentro de mi rajita, saboreando cada pliegue.
Si el sabor de mi culito, era exquisito, el de mi almeja es indescriptible.
Mi respiración se acelera y aprietas más tu cabeza contra mí.
Sientes las contracciones de mis músculos.
Crees que estoy a punto.
Me aferro a la pared.

Tratando de no perder el equilibrio, pero tú lengua tiene sobre mí un gran poder y me catapultas al éxtasis más intenso.
Suspiro y jadeo con deseo de sentirte considerablemente más, de gozar esta sensación y prolongar el instante “”mmm laztana.
te amo pervertido”” suspiro y exploto en un intenso orgasmo.

“Mmmmm exquisito” Te bebes cada gotita de mi néctar de los dioses sin despegar tu boca de mí.
He soltado tanto flujo que parecía que me había hecho pis.
No te hubiera importado con el tremendo calentón que tenías encima.
Mi orgasmo casi te hace temblar y caerme, pero me tienes bien sujeta.
“Eres mía, y tus flujos.

asimismo” No hay mayor sensación de gusto que esa de sentirme en tus brazos, mi mirada te lo afirma todo, te pertenezco de tantas formas posibles que las palabras se quedan cortas para describir ese sentir.
Con las fuerzas medidas que me quedan dedicas tu tiempo a bañarme con suavidad, es de tus cosas favoritas me dedico a gozar del instante y darte una mirada enamorada.
Te encanta bañarme.
Enjabonarme con suavidad.
Con lentitud.

Cubriendo mi cuerpo con jabón y aclarándolo después.
Erótico, sensual, tierno y exvisitante.
También te encanta secarme y sobre todo, aplicar esas cremitas que hacen que mi cuerpo este siempre y en todo momento hidratado, suave, terso y deseable.
Admiras mi cuerpo libre de bello y me afirmas que eres muy afortunado por tenerme.
Te encanta mi cuerpo así.
Totalmente depiladito, siempre y en todo momento perfecto.

Me sonrojo un tanto al sentir como me recorres, siempre y en todo momento lo hago es instintivo el de qué manera tus manos me recorren con tal delicadeza que parece que mi piel fuera porcelana dado el cuidado que le haces.
Me río un tanto pues te embelesas con ello.
Nos levantamos acomodándonos en cama y me acerco a ti haciendo algo que me encanta.
Muerdo suavemente tu orejita “”Mío”” susurro risueña.
“”Tuyo”” Me susurras asimismo.

Me tomas con tus brazos y me llevas en volandas hasta la cama, donde me depositas con sumo cuidado, tapándome con la sabana.
Bordeas la cama para meterte por el otro lado y pegarte a mí.
Te acoplas como solo es posible con mi cuerpo.
Te encanta mi olor, mi suavidad, mi frescura.

El sueño atenaza tu cabeza, gracias a las emociones del día y a nuestro último juego con un bostezo mal disimulado, besas mi orejita.
Siento tu ñata rozar tentativamente mi cuello, hundiéndose en ese aroma sé que te encanta.
Me pego más a ti y con mis manos atrapo tu brazo que me rodea, quedando firmemente sujeto entre uno de mis senitos y mi mano que está arriba de la tuya.
Nuestros dedos se entrelazan y nuestras piernas asimismo lo hacen.
Es fantástica esa sensación de sentirnos tan juntitos es algo que amo.

Cierras tus ojos para sentir mi fragancia en toda plenitud, y los abres de nuevo, pero te cuesta mucho.
Al despegar tus parpados, te das cuenta de que entra claridad por las contraventanas, por lo que entiendes que se hizo de día.
Te deleitas con mi cuerpo desnudo en la oscuridad.
Mi cabello, mi pequeña espalda, mi ideal cintura y mi firme trasero.
Te levantas muy despacito para no despertarme y miras la hora.
Hemos dormido de lo lindo.

Me destapas con suavidad, para admirar mis preciosas piernas, y el roce de las sabanas hace que me mueva y me recoloque, dejándote a la vista, mis preciosas tetitas.
Sientes tentaciones de despertarme como tantas veces, devorando mi depilada almejita, pero hoy te apetece ser malo.
Sacas la cámara del armario y te acercas a mí.
Filmando mi cuerpo, desde los pies, hasta la cabeza.
Empiezo a despertarme.

Te posicionas de pie, al lado de mí, con tu verga casi rozando mi cara aguardando ver mi reacción.
“(¿Te enfadaras?)” Una brisa recorre mi cuerpo sin duda me has quitado la sábana, estoy medio dormida acomodándome en cama pero siento tu presencia y comienzo a abrir los ojos muy despacio un tanto desorientada y lo primero que veo cuando enfoco bien es tu verga erguida casi haciendo presión para entrar a mi boca, estas en pie de guerra.
Te noto un tanto tenso, expectante de mi reacción.
Me estiro y le doy unas suaves palmaditas a tu verga con mi mano “”en definitiva tú no tienes remedio”” hago amago de retirar mi mano pero en cambio rodeo tu miembro con ella sintiendo lo dura que esta “”¿deseas más?””

“”Por supuesto.
Siempre”” Sin esperar mi consentimiento, presionas tu verga dirigida a mi boca, que nota cierta oposición.
Deslizas tu mano por mi cabeza, muy suavemente y rozando mi cara.
Mi boca sigue cerrada con una sonrisa.
“”ya bostezaras, ya”” Tu mano, se dirige lenta hasta mi narivisita, para cerrarla suavemente con tus dedos, haciendo pinza.
Sin poder evitarlo, abro mi boca, siendo invadida rapidamente por tu verga.

Un remordimiento acude a tu cabeza, y lo eliminas empujado tu verga dentro de mi boca hasta que tus huevos presionan mis labios y una descarga eléctrica recorre tu cuerpo por la exvisitación.
Te encanta estar así.
Tus movimientos me han tomado de sorpresa, hoy andas a lo bruto y tu verga no tarde en invadir mi boca cosa que si me molesta un tanto, te abres camino y antes de que me permitas reaccionar tu verga esta deslizándose dentro de mi boca hasta el fondo, gozas dejarla ahí, pero me produces unas cuantas arcadas puesto que no me diste tiempo de respirar de la manera correcta.

Mis ojos se vuelven vidriosos por la situación al igual que el ritmo de mi amor se acelera.
Observando mi cara, te das cuenta del error y sacas tu verga de mi boca, para darme aire.
Mi mirada te afirma que tomare mi venganza lo que te produce un potente escalofrío por el cuerpo.
Estas tentado en dejarlo, pero sabes que es demasiado tarde.

Ya la has liado y el “”castigo”” es seguro, por lo que, una vez condenado, hay que sacarle partido.
Deslizas tu polla por mi cara, mientras que tomo aire y presionas de nuevo la entrada de mi boca con el glande que vuelve a tener resistencia.
Rodeas mis labios con tu glande, y vuelves a presionar, mientras que tus manos acarician de nuevo mi carita y mi boca se abre de nuevo.
En esta ocasión, deslizas tu polla con más suavidad, pero sigues enterrándola hasta el fondo.

Luego de tomar aire y terminarme de despertar decido gozar más del instante, abro mi boca para recibir la invasión inesperada, respiro y succiono tu miembro que entra con lentitud y sin detenerse hasta que llega a lo más profundo de mi garganta, te retiras un tanto y repites la acción.
Mis manos se dirigen a tus huevos que acaricio con dedicación mientras que sigues marcando el ritmo puedo notar lo exvisitado que estas cuando mis ojos se cruzan con los tuyos, acaricias mi cara y un gruñido acompaña la acción, La felación profunda maña rema te está matando de placer.
La suave presión de mis manos, junto con la desaparición de tu verga en mi boca te hace perder el control y empiezas a acelerar el ritmo de forma sensible.
Tu polla no puede estar más dura y palpitante.
La sacas de la boca, para rozarla por mis mejillas.
Mi inocente mirada dispara tu pulso.

La metes de nuevo en mi boca, empapada de saliva donde desliza sin inconvenientes.
La exvisitación y mis manos, aceleran el clímax que intentas retrasar lo máximo posible.
Mi mirada es de deseo, deseo tu leche inundando mi boca.
Me has despertado las deseos de más, así que mis labios se aferran a tu miembro que empujas deslizándolo por mi boca “”deseo toda mi lechita”” te digo cuando la retiras nuevamente de mis labios.

Te estás perdiendo en el placer, vuelves a pasar tu polla por mi cara impregnándome de tu olor y viciosamente te lamo mientras que vuelves a dirigirla a mis labios.
Te miro fijamente mientras que vuelve a desaparecer y mientras que lo haces dirijo mis deditos a mi botoncito que esta rebosante de flujos.

Por en muchas ocasiones que lo hagas, no terminas por acostumbrarte.
Es imposible hacerlo.
Ver mi carita aniñada, con esa mirada lasciva.
Mis deditos jugando en mi almeja, que rezuma flujos.
Esos exquisitos que tanto te agrada absorber.
Mi boquita apretada aferrada a tu polla, devorándola con esa ideal mezcla de dulzura y ferocidad.
Y lo que más te desarma, mi preciosa y dulce voz diciéndote cochinadas y pidiéndote lechita.
Es demasiado para cualquiera.

Sin darte cuenta, tienes tu mano de nuevo acariciando mi carita, deslizándose hacia la parte trasera de mi cabeza.
Disfrutando de la suavidad de mí cabello.
Con la otra, estimulas mis pezoncitos.
La presión de mis labios, la humedad de mi boca.
Tu exvisitación está desbordada.
Estas a punto de caramelo.

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