Es como si me abonaran por dormir o por alimentarme. Es algo que siempre y en todo momento me ha agradado, me agrada sentir la visualización de los caballeros. Además mi trabajo me abre muchas puertas a diario, me emociona mucho. En general mi experiencia siempre y en todo momento ha sido agradable, porque para mí no es un sacrificio”, cuenta la dama que se identifica como Sarita.
¿Es posible trabajar en la industria del sexo sin involucrar sentimientos, sin permitir que el deseo se transforme en algo que trascienda a lo carnal? Una publicación de Vice México parece tener la respuesta a través del testimonio de una puta.
“En primer lugar debes entender que los caballeros que buscan este servicio no lo hacen únicamente por el sexo: son personas que están buscando un rato para ellos. Ellos encuentran en mí una confidente o amiga. Otros sólo desean tener la experiencia de abonarle a una señorita. Pero la mayoría de las veces los caballeros dejan un tanto de lado el sexo como tal. Hay unos que simplemente desean desahogarse mientras que les doy un masaje en la espalda”, cuenta la dama que se identifica como Sarita.
Sobre si en ese contexto puede generarse un curioso vínculo de cariño, afirma que “es más una cosa de comprensión”.
Asegura que en su caso jamás alguno de esos encuentros ha terminado por producir un vínculo afectivo.
“Debes ser profesional. Yo a diario recibo mensajes, regalos, invitaciones y demás. Pero cuando él llega a un punto en que se empieza a enamorar debo dejarle las cosas claras, y él decide si se aleja o si sigue tomando mi servicio”.
Sarita asimismo responde respecto del deseo, de si en ella ciertas de esas experiencias resultan efectivamente exvisitantes.
“He estado con caballeros que me han impactado. Pero yo ya no asocio el deseo sexual a lo físico. Soy una dama muy caliente, para mí el sexo es el pan de cada día. Me conozco excelente, sé de qué manera exvisitarme y conozco excelente mis diferentes tipos de clímax. Pero eso no lo asocio a las personas con las que estoy. Es simplemente un servicio que les alquilo. Lo que deseo es complacerlo y que él se sienta de qué manerado”.
Por esa misma razón es que aclara que el espacio del deseo lo reserva para su vida personal, con su pareja, con afirma estar hace siete meses.
¿Y de qué manera es estar con un cahero y entonces con tu pareja? ¿Puedes separar las dos cosas?
Acaso la pregunta sea la que ronda por la cabeza de muchos, de muchos quienes buscan descifrar aquel enigma o simplemente de muchos que se aventuran en este tipo de servicios.
“Al principio era algo inde qué manerado, porque él me llevaba a los servicios y me recogía. Pero todo eso asimismo se basa en el profesionalismo y en la seguridad de los dos”, aclara Sarita.
Finalmente, Sarita contesta que lo que más goza de su trabajo es se trata de algo natural. “Es como si me abonaran por dormir o por alimentarme. Es algo que siempre y en todo momento me ha agradado, me agrada sentir la visualizacion de los caballeros. Además mi trabajo me abre muchas puertas a diario, me emociona mucho. En general mi experiencia siempre y en todo momento ha sido agradable, porque para mí no es un sacrificio. No lo hago únicamente por “necesidad”, como afirman otras señoritas. Yo creo que eso es primordial. Y he aprendido muchas cosas, de la vida y otros temas. Me siento muy madura para mi edad.

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