Yo tenia veinticuatro años y tan solo veinte. En una de estas noches en que sus progenitores se fueron de fin de semana, me invitó a su casa. Estuvimos cenando y esas cosas, una buena cena a base de caprichos.

Y en el momento de irnos a la cama, puesto que nos fuimos a la de sus progenitores. Claro, no tenía nada que ponerme, conque me quité hasta los gayumbos, y ya en cama, apareció y se le veía cortada, en tanto que no llevábamos pero de 3 semanas saliendo, y aparentemente virgen.

Comenzó a quitarse la ropa hasta el momento en que se quedó en braguitas y sostén. De esta forma se metió a la cama, mas teníamos una lucecita encendida, y hablábamos de estupideces. En esto que le afirmé que era tarde y que mañana debía trabajar , cosa que era verdad. Ella me dejó bien claro que de joder nada, y puesto que la respeté.

Mas, ¿que paso al apagar la luz?
Puesto que, comencé a acariciarla. Metí mis manos entre sus braguitas y quité su sostén. Ella me daba la espalda, mas bien excitada que estaba, pues aquello no era normal. Suponeros como la tenía yo en ese instante. La cuestión es que logré quitarle las braguitas y metí mi verga entre sus piernas desde la espalda que me daba ella hacia su tierno volcán.

Venga a rozarle, y venga a rozarle, hasta el momento en que se corrió como la más loba de todas y cada una de las lobas. Su chocho estaba dilatado como el de una potranca, chorreaba hasta el punto de saciar mi sed de sexo, y eso que no la penetré, que si llega a ser con mi verga metida en su gruta “virgen” hubiera habido inundaciones.

Ella se quedó en esa postura, conque como estaba bien puesto, lo que deseaba era poder vaciar mis huevos, y también empaparle de mi substancia por su cuerpo. Proseguí con el movimiento, pene que va y pene que viene. En una de estas que siento que se ha introducido. Yo proseguí sin decir nada, y gemía cada vez más. Se estaba volviendo desquiciada del placer. Yo lo apreciaba extraño, mas allá proseguía.

Le sobaba las tetas duras y puntiagudas, mientras que mis movimientos eran más profundos y veloces, hasta el momento en que llevé mi mano a su clitoris para reventárselo de placer y de lo que me di cuenta es de que mi enorme verga se estaba follando a un hermoso ano, al que le agradaba ser penetrado.

Lógicamente que entonces me follé su coño y sí, sí que era virgen. Me quedé desvariado de que gozaría tanto dándole por atrás. Y sí, siempre y cuando follamos, follamos por los 2 sitios. Alguna vez, depende de como cuadre. Empleamos aparatos para poder penetrarle por sus agujeros al tiempo.

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