Mi vehículo llevaba horas haciendo unos ruidos extraños que no hacía augurar nada bueno y es que
el inconveniente ya no era solo que me va a dejar tirada, son que me dejase tirada en esa carretera en medio
de la nada, donde todo cuanto podía ver alrededor eran arboles y más arboles.
Tal y como si el destino me quisiese jugar una mala pasada, justo a los 5 minutos de haber tenido
este pensamiento el turismo se paró. Como pude separé el vehículo a un lado de la carretera y me
dispuse a meditar qué hacer.
Pese a ser pleno verano no era una carretera muy recorrida y es que quién me mandaría a mi ir
a ese pueblo perdido. Presta a salir en pos de ayuda me puse el chaleco reflectante sobre mi
top y mis shorts puesto que era pleno verano, en verdad el chaleco era más largo que los pantalones lo
que hacía parecer que iba desnuda.
Pasaron horas hasta el momento en que pasó algún vehículo y ya estaba agobiada, hasta el momento en que de pronto paró un
turismo delante del mio y de él bajó un hombre de aproximadamente mi edad. Estaba buenísimo y se
dirigía hasta donde me hallaba con andares que probaban su seguridad.
– Mil gracias por parar, mi vehículo se ha deteriorado y no sé de qué forma arrancarlo- le afirmé antes que
llegase hasta mí.
– Despreocúpate, enseguida lo arreglo- afirmó seguramente.
Me fue imposible no darme cuneta de de qué manera me miraba de arriba a bajo y solo por la manera en la
que lo hice aprecié que me estaba excitando. De manera automática me amonesté a mí por meditar que
me quería tirar a un ignoto en la mitad de una carretera.
Lo vi levantar el capó del vehículo y comenzar a tocar cosas. Del calor enseguida se le pegó la camiseta
a unos pectorales con perfección cincelados y cuanto más sudaba más mojada me apreciaba , y
no exactamente de sudor.
Me solicitó que fuera hasta donde estaba a fin de que sostuviera el capó en tanto que asimismo estaba roto y no
se sostenía abierto. Lo vi desaparecer un instante mientras que proseguía sujetándolo, hasta el momento en que de
repente aprecié su aliento en mi nuca y de qué forma unas manos fuertes comenzaban a recorrerme el cuerpo
recreándose más de la cuenta en mi tetas.
No sé si era la situación o bien el riesgo, mas su simple roce me hizo comenzar a jadear y a precisar
más, por esta razón hice aparte de darme la vuelta mas me lo impidió. Me sostuvo con una
mano y con la otra cerró el capó, apoyé las dos manos en exactamente el mismo mientras que me bajaba los
pantalones y me arrancaba la lencería. Claramente me estaba volviendo ida por estar
haciendo eso.
Aprecié de qué manera una de sus manos bajaba hasta mi coño y comenzaba a masturbarme de una forma
infatigable y que me estaba volviendo desquiciada. Estaba en la mitad de una carretera vestida solamente
con un chaleco reflectante mientras que un tío ignoto tenía sus dedos en mí.
Me hizo inclinarme un tanto más cara el capó y escuchar como se desabrochaba los vaqueros que llevaba
y su miembro erecto comenzaba a rozarme en las nalgas incrementando mi deseo. Lo quería ya dentro
de mí. De pronto sin aguardármelo me penetró desde atrás con el equilibro perfecto entre dureza ycuidado y empezó con unas embestidas a la perfección acompasadas y profundas que prácticamente me
llevaron al éxtasis.
Justo en el instante en el que los músculos de mi vagina empezaron a contraerse, sacó su
miembro, me cogió y me viró boca arriba hasta dejarme tumbada en el capó del turismo que tanto
daba de sí. Pude querer mejor su semblante y lo vi cubierto de pequeñas gotas de sudor debido
al esmero que estaba efectuando y el calor que hacía.
Abrí las piernas instintivamente y me volvió a penetrar, esta vez más profundo aún con lo que
mi cuerpo no pudo más y reventó en un potente clímax que me hizo chillar, un grito que resonó
por toda la carretera debido al eco.
Él me acompañó en mi llegada al éxtasis y sentí como se estremecía mientras que su semen caía
desperdigado por mi vientre, sin importarme. Tras esto me miró unos momentos, y me guiñó un ojo
mientras que se abrochaba nuevamente los pantalones.
– Ha sido un placer- afirmó con una sonrisa mientras que volvía a su vehículo.
Sin saber realmente bien qué hacer, recobré mis pantalones y me metí nuevamente en mi turismo. Sin
rememorar ni tan siquiera por qué razón había parado, de forma inconsciente lo procuré arrancar, y como fue mi
sorpresa al ver que además de joder como ningún otro era buen mecánico, pues el vehículo
estaba arreglado.

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