Trabajo en una gestaría administrativa donde en general existen muchos empleados. A lo largo del periodo de vacaciones, en el que la familia se va para la playa todo el mes, a ciertos nos toca jodernos todo el verano y trabajar para pagarles las vacaciones.

La cuestión es que en mi empresa, y a lo largo de las vacaciones, por norma general contratan personal para cubrir estas datas.

A lo largo de este mes fue cuando conocí a Vanesa. Una muchacha de veintidos primaveras y con un cuerpo de vértigo. Tenía una melena rubía que le llegaba hasta media cintura. Unos ojos verdes, unos labios sustanciosos, pechos no muy grandes mas bien formados y una cadera de vértigo. Se salía un tanto de la rutina de mis compañeras, ya bastante mayores y con un trasero que no hay quien lo despegue de la silla.

La cuestión es que Vanesa llegó a las ocho de la mañana a la oficina y preguntó por la que es nuestra jefe Carmen. Por el corredor mis compañeros y asimismo nos quedamos prendados de su belleza. Vanesa es de esas chicas un tanto creídas con las que no merece la pena ni tener una aventura pues son las propias de “mírame y no me toques”. Todos andaban detrás de ella como cánido en celo tras su hembra.

Yo la verdad era un tanto más realista. No pensaba que con ella se pudiera llegar a hacer nada, si bien este mes no tenía motivos que me anudasen para no procurarlo.

A lo largo de la primera semana, poco nos charlamos pues trabajábamos en 2 departamentos diferentes. Un día mi secretaria me preguntó si podía ir a asistir a Vanesa pues tenía el turismo en el parking y no era capaz de quitarlo (habitual en las mujeres) y tenía temor de rayar el mío que estaba a su lado.

Por las escaleras me crucé con la jefe que me preguntó a donde iba, tras decírselo me afirmó que tuviera cuidado que estaba casado y no era plan. Esto la verdad, me mosqueó un tanto pues en esos instantes no se había ocurrido procurarme pasar con ella. Al llegar a su lado pude contemplar su trasero en pleno esplendor. Estaba con la puerta del vehículo abierta y tenía todo el cuerpo introducido en el turismo y solo su trasero estaba para fuera. Tenía una minifalda y se podía aun querer el color y género de tanguita que llevaba.

Mi polla empezó a calentarse y como estaba en esos instantes estaba para darle una embestida. Me contuve, pronto sacó la cabeza del vehículo y me dijo:

– mira que acabo de perder las llaves por el medio de los asientos y no las encuentro.

Yo me asomé por la puerta al otro lado del conducto donde se hallaba en esos instantes. Una vez de frente pude contemplar entre su vestido ese precioso escote que lucia. Se podía aun querer el tono de sus pezones. Mi rabo se proseguía rebotando contra los pantalones creí que podía ser un bueno instante para pasarme con ella mas mi sorpresa fue que las llaves las tenía metidas entre el escote. Yo al ver esto me quede un tanto acojonado pues intuía que algo debía pasar. Yo me hice el estúpido y le afirmé que las tenía en la mitad de las tetas. Ella me dijo:

– ¿ porqué no las coges ?

Esto me dio pie a meterle la mano entre el sostén y también procurar quitárselas. En el instante que metía la mano cerró sus ojos y empezó a suspirar. Una vez sujeté las llaves aproveche para tocarle uno de sus pecho. Ella no soportaba más y se vino abajo.

Se acostó en el asiento y se abrió de piernas mientras que proseguía tocándole los pechos. Se abrió de piernas y empezó a frotarse sus partes con una mano. Me tiré encima de ella de la forma que pude y empecé a besarla. No podía creérmelo estaba a puntito de tirarme a la tía que pero buena estaba de toda la oficina. Ella proseguía frotándose más y pero mientras que aprovechabe para bajarle las tiras de vestido y empezar a sobarle sus pechos. Entonces proseguí bajando las cintas del sostén y allá tenía 2 bellas peras en estado de erección. Sus pezones estaba duros como rocas. Los pechos si bien pequeños deseaban ser rozados por mi lengua. Ella aproximó sus manos a mi cabeza aprisionándome contra sus pechos. Se podía querer ese precioso fragancia a sexo en todo el vehículo. Me afirmó que deseaba ser tomada sobre el capó del vehículo. Accedí y le afirmé que saliera del vehículo. Una vez acostada en el capó comenzé a bajarle su tanguita acostada proseguía frotándose por todo el cuerpo daba la sensación de que se iba a fundir allá mismo.

Se levantó y empezó a bajarme los pantalones. Sujetó mi pija y empezó a frotársela contra su chochita. Se podía estimar el calor que desprendía desde fuera. Cuando tenía bien mojado mi rabo empezó a introducírsela poquito a poco mientras que proseguía comiéndole sus bellos pechos. No soporté más el roze de mi rabo contra su hermoso púbico y sujeté mi polla dándolesela por completo en su raja. Ella abrió la boca tal y como si le faltara el aire y después empezó a gemir de gusto. Se movía sobre el vehículo a un ritmo furioso. Pronto su cuerpo empezó a retorcerse esto era el aviso de que estaba a puntito de correrse. Se levantó y me abrazó con su fuerza, pronto verifiqué como un chorro de flujo vaginal era desprendido por mis piernas.

Aquello me excito más aún mas contuve mi eyaculación, puesto que no deseaba que aquel instante acabase. Cuando se corrió un enorme suspiro se oyó en todo el garaje. Ella al terminar se puso de pie y me afirmó tómame por el trasero. Se acostó en el vehículo ofreciéndome su precioso trasero. Tenía una cachas enormes. Me incliné y comenzé a introducir mi lengua por su ano. Cuando estaba bien lubrificada pude revisar como su bello orificio se iba abriendo con cada pasada.

Cuando verifiqué que tenía el tamaño conveniente. Me levanté, pasé mi mano por su todavía mojada chochita y después mojé un tanto su ano para penetrarla. Sujeté mi polla que en esos instantes estaba que reventaba y empecé a darsela al completo en todo el trasero. Ella para facilitar mi entrada se abrió de piernas y levantó su bello culo lo que facilitó mi entrada. Tras varias acometidas y llevar lo que suyo metí mi polla hasta el momento en que hizo encuentre con los guevos. Estaba en la gloria. Ella acostada en el capó proseguía pasando su lengua por el mafioso del turismo. No soporté más le tomé los pechos desde atrás y me corrí en su trasero. Cuando estaba terminando de eyacular. Ella se lo sacó y pronto se inclinó y se lo echó a la boca con pretensión de comerse una parte de mi corrida. Una parte de mi leche brincó en su cara. Ella no parecía harta con lo que cuando acabo. La volví a acostar en el capó del vehículo, la abrí de piernas y comenzé a comerle el clítoris que todavía proseguía empapado. Volvió a correrse otra vez.

Esta vez tiró su flujo vaginal en mi cara. Al terminar me afirmó que no comentara nada en la oficina que si me portaba bien la próxima vez sería mejor. Al subir a la oficina mi secretaria quedó mirándome con unos ojos de hambrienta que a fin de que os diré. Daba la sensación de que se había percatado del detalle pero…. esto ……. es otra historia

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